Ya no se espera a que la catarata esté «madura». La referencia es otra: cuánto le está estorbando a usted en el día a día.
La catarata es la pérdida de transparencia del cristalino, la lente natural del ojo. Es un proceso normal del envejecimiento: casi todo el mundo la desarrolla si vive lo suficiente.
La regla ha cambiado
Durante años se decía que había que esperar a que la catarata estuviera «madura». Eso era cierto cuando la cirugía era más agresiva. Con la facoemulsificación actual —microincisión, anestesia en gotas, unos ocho minutos— esperar no aporta nada y una catarata muy dura es técnicamente más difícil de operar.
Hoy el criterio es funcional: se opera cuando la visión le limita para hacer lo que quiere hacer.
Señales para pedir cita
- Conducir de noche se le ha hecho incómodo: los faros deslumbran y las señales cuestan más.
- Ha cambiado de gafas hace poco y ya no ve bien con ellas.
- Los colores le parecen apagados o amarillentos.
- Necesita mucha más luz para leer que hace un año.
- Ve una especie de niebla o halos alrededor de las luces.
- No ha pasado la revisión de la vista para el carnet de conducir.
Cómo es la operación
Es cirugía ambulatoria: entra y sale el mismo día, andando. Se retira el cristalino opaco y se coloca en su lugar una lente intraocular calculada para su ojo. Si además tiene miopía, hipermetropía, astigmatismo o vista cansada, esa lente puede corregirlos a la vez.
El Dr. Juan Cano fue de los primeros cirujanos en introducir la facoemulsificación en el Hospital Municipal de Badalona y desde entonces no ha dejado de operar cristalino y córnea.
Una revisión oftalmológica completa aclara en una visita si lo que le pasa es catarata, vista cansada o alguna otra cosa.
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