No todo el mundo es candidato, y no a todo el mundo le corresponde la misma técnica. Lo que de verdad decide es el estudio previo.
«Operarse de la vista» no es una sola operación: son varias técnicas distintas, y elegir la que toca es la mitad del resultado.
Los requisitos de partida
- Graduación estable al menos un año. Si sigue subiendo, se espera.
- Haber cumplido los 21 años, salvo casos concretos.
- Una córnea sana y con grosor suficiente: se mide con topografía y paquimetría.
- No estar embarazada ni en periodo de lactancia, porque la graduación fluctúa.
- No tener ojo seco importante ni enfermedades de la córnea o la retina sin tratar.
Qué técnica para qué ojo
Láser
Para miopías, hipermetropías y astigmatismos moderados con córnea suficiente. Remodela la córnea para que enfoque donde toca. Es rápida, se hace con gotas y la recuperación visual llega en horas o pocos días.
Lente fáquica (ICL)
Para graduaciones altas o córneas finas, donde el láser no puede. Se implanta una lente dentro del ojo sin tocar la córnea y sin quitar el cristalino. Es reversible.
Lente intraocular multifocal
A partir de cierta edad, cuando ya hay vista cansada o empieza la catarata, lo lógico es sustituir el cristalino por una lente que corrija de lejos y de cerca. Se resuelven dos cosas en una sola intervención.
El estudio previo es lo importante
Antes de hablar de operar hay que medir: topografía y paquimetría corneal, diámetro pupilar, graduación con y sin dilatación, presión intraocular y estado de la retina. Ese estudio es el que dice si se puede, con qué técnica y qué resultado es razonable esperar.
Si alguien le promete un resultado antes de medirle el ojo, desconfíe. Primero el estudio, después la decisión.
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